Con la lluvia de la madrugada de ayer los orenses se alertaron. Aunque la acumulación de agua en las calles fue evacuada rápidamente por el drenaje, la experiencia de todos los años dice que las inundaciones se avecinan por la temporada invernal. En la parte alta de la provincia la llovizna continúo hasta después del mediodía.

El aguacero no generó mayores daños en las vías intercantonales y rurales. Como los deslaves que generan el cierre de carreteras por horas.

La zona céntrica de la ciudad es uno de los lugares donde más se registran daños por invierno, debido a las características del comercio informal.

Darío C, vendedor de camarón en las calles Boyacá y 9 de Mayo, dijo que, por la acumulación del líquido en el lugar, abrió su negocio más tarde de lo normal. “Ya debo comprar las botas, porque está es una de las áreas dónde más nos afectan las lluvias.

Diego Campoverde, de 31 años, vive cerca de la ex granja del Colegio Nueve de Octubre. Dice que todos los inviernos la alcantarillas no abastece el exceso del líquido, provocando que las aguas servidas rebosen.

“El panorama con la llegada de las lluvias es complicado, anteriormente las canchas de la granja parecen camaroneras. Se convierte en reproductor de varias enfermedades con el dengue y el paludismo. Esperamos que con el relleno que colocaron esto no se repita, aunque de la acumulación de agua en la vía nadie nos salva. (OH1)

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